miércoles, 23 de marzo de 2011

La realidad de las cárceles españolas, contada por un médico en pruebas


Al hilo de las recientes grabaciones y testimonios de torturas en
distintas cárceles del mundo (estado español, portugués, argentino...
www.cna-m.blogspot.com) ahí va adjunto un interesante texto
anticarcelario. A la policía no le hizo mucha gracia...

http://www.foropolicia.es/foros/viewtopic.php?f=28&t=68370


La dramática realidad en la que viven los internos en las cárceles españolas, contada por un estudiante de medicina, en prácticas durante mes en una de ellas. Terrible y sobrecogedor...

TRAS LOS MUROS QUE ENCIERRAN A LA BESTIA: REFLEXIONES SOBRE LA PRISIÓN

"No sé como empezar a escribir. Llevo un mes pasando consulta en prisión y saber que se acaba me hace sentir una mezcolanza de sentimientos extraña. Se me forma un nudo en la garganta mientras escribo. La pena que me presiona los ojos y se me anuda en la nuez se mezcla con la impotencia y la rabia. Antes podía imaginarlo: ahora lo he vivido, lo he visto por mi mismo. La miseria humana, hecha institución. Supongo que tiene que ver con que la experiencia ha apelado a lo más profundo de mi ser, a lo que me empeño en llamar “humanidad”, por profesar la fe de los que piensan que esto es un principio común a toda la raza humana. Aunque después de esto, quizás sea el peor momento para seguir creyéndolo. Humanidad que surge de contemplar el sufrimiento ajeno, humanidad que me atormenta al saber que poco puedo hacer para aliviarlo. Humanidad que se pregunta cuantos más tienen que ser enterrados en vida en estas tumbas de hormigón armado para que esta sociedad en descomposición comprenda que la barbarie no es cosa del pasado, sino que está muy presente, pagada por nuestros impuestos. Como dicen los Koma: “2 años, 4 meses y un día, justicia: castigo”. La venganza que antaño se cebaba en patíbulos a la vista del pueblo ahora se condensa entre cuatro paredes, materializada en la opacidad de la institución “democrática”. Pero no somos más “civilizados”, sigue siendo venganza, refinada, pero irracional, al fin y al cabo.

Profesionalmente la cárcel ha resultado ser un lugar interesante. Casi que no puedes aburrirte, casi que nunca se hace rutinario. Un individuo privado de libertad en un antro como es un centro penitenciario pierde mucho más que esta. Se considera, ya de por sí, dentro de “un grupo de riesgo” como dicen los epidemiólogos. Riesgo de padecer tuberculosis, VIH, hepatitis, micosis múltiples, problemas gastrointestinales variados, cánceres, toxicomanías, traumatismos, pérdida de dentadura, defectos sensoriales, envejecimiento prematuro.

Riesgo de morir colgado de una soga, riesgo de morir por sobredosis, riesgo de morir desangrado, riesgo de marcarte de por vida, riesgo de perder la cabeza. Riesgo de no volver a ver a los tuyos, riesgo de perder todo lo que eras. Riesgo de acostumbrarte a vivir sin vivir, y nunca más poder sentirte realmente vivo. No. No puedes aburrirte. Falta tiempo, falta tiempo para pensar en como hacer saltar por los aires esta mierda de lugar.

He visto un chico de 20 años a punto de un coma cetoacidósico pretendido, arrollado por quien sabe qué angustias personales. He visto gente drogada, colgada de benzodiacepinas, recetadas por los propios médicos, en un intento de “quitarse condena”, de “robarle algunos días al juez”. He visto personas enganchadas a la metadona, que nunca habían sido toxicómanas, solo porque el abogado de oficio les dijo que estar en el PMM (Programa de Mantenimiento de Metadona) reduciría la pena impuesta por el letrado. He visto multitud de roturas del 5º metacarpo, provocadas por un ataque de ira, un momento de lucidez inminente que te destroza por un segundo la cabeza, y te hace golpear la pared del chabolo, la puerta de tu celda. Aquí, los médicos lo llaman desfogar. A mí me parece que a través del dolor el preso se libera de la alienación que todo el mundo sufre en estos centros de exterminio, y toma posesión de lo único que el estado no les ha robado: su propio cuerpo. Ese que se cortan para hacer casi cualquier reivindicación, “chinándose” las venas, para que un médico llegue y cosa, y la herida cierre, pero quede la cicatriz. Brazos llenos de cortes. Llenos de feas cicatrices, que recuerdan. Recuerdan el trankimazín que no les dieron, el permiso que le denegaron, la conducción que no pidieron, la instancia que nunca llegó a su destino. Cicatrices que nunca curarán, por muy cerradas que estén. Cicatrices que confirman que ya no eres persona, sino preso.

Mierda. Se me derraman las lágrimas. Maldito mundo enfermo>> He visto una radiografía del tracto digestivo de Mohamed, en la que se mostraba una pila. Un intento desesperado de presionar al “señor director”, para que le pida el traslado a la cárcel de Ceuta, donde sus familiares pueden ir a verlo. He visto a un funcionario hacer esperar a una madre que viene de tener un vis a vis con su hijo tras una puerta, a cinco metros de la entrada de la prisión, simplemente por “darle una lección”. El funcionario alega socarrón que la mujer “llama mucho al timbre” (el que hay delante de las puertas, para avisar al funcionario de que alguien espera que las abra, una vez este se ha cercionado de que no es un intento de fuga) y que “se va a quedar ahí un rato para que aprenda”. Capullo.

Puertas que solo se abren si la anterior está cerrada. Puertas inquebrantables. De metal y cristal de seguridad, de seguridad, de seguridad, de seguridad. El carcelero se mete en la garita, fabricada con estos mismos materiales y con el color distintivo de las zonas de funcionariado: el amarillo. Para comunicarte con él, una de las zonas de cristal de unos 5x10 cm situada entre dos barrotes metálicos transversales está separada en dos ojales, uno de ellos corredizo. Para hablar, tienes que doblarte, pues la escotilla está a la altura de la cintura. Postrado, así tienes que hablar con el representante de la institución. Como la configuración de una ciudad, sus calles, parques, plazas reflejan el carácter y cultura de una población, la configuración carcelaria refleja el sometimiento del preso a la institución, y el desprecio que la sociedad le procura.

La cárcel ofrece una imagen dura, pero justa. El olor a detritus de alcantarilla que se desprende ya al llegar al aparcamiento parece anunciar sutilmente, o no tan sutilmente (no hay que estar muy fino para percibirlo), lo que realmente se esconde en el interior. Pasados unos días allí dentro a poco que rasques descubres lo que se oculta tras esa asquerosa fachada (los cristales de las plantas superiores no pueden limpiarse debido a que no hay ventanas que se puedan abrir, ni mecanismo que se le parezca, así que se muestran llenos de la suciedad acumulada durante largos años). Las plantas e incluso la fuente situadas en el patio distribuidor y en los patios de algunos módulos hacen incluso amable la visión del recinto. Por el contrario, las caras de los internos, sus bocas desdentadas, sus arrugas prematuras, sus brazos chinados y sus tatuajes “talegueros” desmienten las primeras impresiones. Claro que cegados por los prejuicios seguramente pocos visitantes accidentales serán capaces de apreciar esto, sin tomarlo como una curiosidad más de ese complejo y extraño mundo aparte que es la cárcel.

Al volver de su primer permiso un interno, uno de los ordenanzas (presos que curran en determinados destinos: lavandería, cocina, limpieza...) de enfermería, con los que he tenido la suerte de relacionarme bastante, me comenta: “no veah como ha cambiao la calle, vieo”. Otro más de los tantos que pierden su juventud en este centro de exterminio meticulosamente calculado por la mente humana. Elaborado tras la imposición de la convención: tiempo = trabajo = dinero, delito ≈ pérdida de dinero, por la que se conmuta un delito “contra la sociedad” (más bien, contra la sociedad que nos imponen) por un periodo de tiempo que se pagará con la pérdida de libertad. La idea más absurda y perfectamente implantada en la mente de la gente ideada por la maquinaria capitalista, en su afán por reducir los interminables matices de la vida humana al patrón oro. Es por esto que el rico se pasea por la prisión, y el pobre “paga a pulso” (expresión carcelaria para referirse a los años de pena cumplidos sin salir a la calle, sin permisos, 3er grado ni libertad condicional, algo bastante común por que estos privilegios pueden anularse por muchos años solo por un parte disciplinario, que te pueden poner por casi todo) largos años de condena. Por eso, entre otras cosas, ¾ de la población carcelaria no supera la renta básica (datos del ministerio del interior, de hace un par de años. Acabo de entrar en la web y la han reformado. La búsqueda de estadísticas por renta ya no esta. Estado corrupto. Putos políticos).

Hoy me ocurrió un ilustrativo episodio. Un interno se queja de que se le hincha la mano. Dos días antes había aparecido por urgencia en el módulo de enfermería, colocado de “benzo” (miosis leve e hiporreflexia a los estímulos luminosos directos y hablando como si tuviese frenillo, sin pronunciar bien la R, atontaillo), con la mano derecha hinchada y dolor a nivel del 5º metacarpiano (puñetazo a la puerta). Se le hizo una radiografía y no hay rotura, así que se le dieron antiinflamatorios y se le entablilló con una férula de Prim (de estas acolchadas por un lado y de aluminio por a otra, prohibida en la prisión, por cierto, como casi todo – seguridad – aunque a los médicos les importe un carajo). Ahora, mientras pasamos consulta en su módulo (módulo 5) aparece con la mano hinchada, y amenaza con denunciar al médico, porque no quiere tratarlo en el momento (el protocolo que este suele seguir es que los internos que no se apuntan a las consultas semanales del módulo son atendidos al final, cuando se terminan los apuntados. Esto permite arreglar solo cosas puntuales, puesto que no se dispone de la historia clínica del paciente en su módulo, ya que está en enfermería por no haberse inscrito con antelación – o porque al funcionario no le ha parecido inscribirlo, o se le ha olvidado... -). El médico le ofrece tratarlo al final, pero el preso insiste en que va a denunciarlo y le pide el nombre completo al médico. Este le dice que tiene derecho a no decírselo, pero le da su número de identificación penitenciaria, suficiente para ponerle la denuncia. El preso se va. De vuelta al módulo de enfermería el médico me comenta que las cosas en el módulo 5 están revueltas (parece que algunos internos se están organizando... y se han encontrado varios “pinchos”) y que es mejor no entrar al trapo, porque entre otras cosas, con el aluminio de las férulas los colegas se hacen armas. Ya en enfermería, estando en la consulta, aparece el funcionario del módulo 5. Le dice al médico “tenía que comentar... sabes que el interno del módulo te ha puesto una denuncia...”. El médico le responde “sí, sí, que haga lo que quiera, está en su derecho”. El funcionario replica “no, era por si querías que le pusiese un parte o algo...”. El médico, distraído escribiendo una historia clínica, le hace gestos con la mano, como para que se vaya. Muy justo todo. ¿Quién dijo abuso?

Como cuando llaman del módulo de aislamiento: “que se han peleado dos internos”. La médica va y al final son cuatro los lesionados. En el módulo de aislamiento, como su nombre indica, están los presos en régimen de 1er grado (viven en el módulo en celdas de aislamiento, con régimen de visitas y patio especiales) y los sancionados, que pueden estarlo por varios motivos (art. 108 del Reglamento Penitenciario del 96) teóricamente hasta 14 días como máximo, también solos en una celda de aislamiento. ¿Cómo se pelean cuatro tíos sancionados en aislamiento si salen solos al patio y el resto del día lo pasan en celdas cuyas puertas son de 5 cm de hierro forjado? ¿Magia? No, instituciones penitenciarias. Seguro que los alrededor de 8 funcionarios que están en el módulo para vigilar a unos 20 presos como máximo, con las medidas de seguridad más punteras y cámaras hasta en la sopa, no tienen nada que ver. Curioso comentar que en el módulo de aislamiento, una verdadera ratonera de cemento, el suelo es antideslizante. Cuestiones de seguridad, no vaya a ser que el funcionario se resbale con los zapatos al “tener que” reducir a un salvaje presidiario.

He visto un módulo completo, albergando de 120 a 140 presos (el módulo 12), completamente lleno de personas con enfermedad mental. Ilegal, completamente ilegal. Una persona con una enfermedad mental no debería estar en prisión, y así lo establece la ley. Pero aquí las ilegalidades no importan a nadie, y menos cuando se justifican socialmente al formular la pregunta “¿y si no, que hacemos, lo dejamos libre para que vuelva a agredir o a matar a alguien?”

En la cárcel todo funciona con trapicheos. Entre los presos sí, pero también en la administración. Un papel, una instancia, una petición de traslado, una petición del art. 196 (excarcelación por motivos médicos) puede tardar en tramitarse media hora, varias horas, o tres meses. Todo depende de a quién conozcas, quien te haga un favor, y quién te tiene manía. A veces estas “cosillas” se traspapelan, ya se sabe, y puede que por casualidad acaben cayendo a la máquina que tritura los documentos inservibles en algún despacho. Cosas que pasan.

Podría seguir contando tantas y tantas paradojas de la institución de justicia y reinserción (reinserción penal: entras y te vas, y vuelves a entrar, y te vas y vuelves, y así hasta que te mueres – media de reingresos de un 60 % según datos del ministerio del interior en 2008-) pero no quiero acabar este escrito sin mencionar la tragedia que queda fuera. La de las familias, que pagan condena como el presidiario. Esta mañana, en la entrada, antes de que comprueben que hay una orden que me permite entrar hasta el día x a hacer prácticas de sanitario, etc. (como todos y cada uno de los días durante un mes) me encontré a una madre que venía de Alicante, a un vis a vis con su hijo. 15 años de condena. Se coge un bus desde su tierra que tarda unas 5 horas y pico. Llega a la penitenciaria a eso de las 6 y media de la mañana, y tiene el vis a vis a las 11. A las 8 (y con mucha suerte) le abren la puerta de la prisión, y se resguarda del frío mañanero. En la cafetería, no hay nadie que le atienda: se cerró, no era rentable. Demasiados pocos clientes. Tristes máquinas de chocolatinas sustituyen el servicio. Entré, y allí quedó. Ahora le quedan otros 500 kilómetros de vuelta a casa, por estar hora y media con su hijo. Muy humano todo, muy humano. Otro de los “derechos” que los presos ven conculcados por el robo de su libertad.

Un funcionario, comenta al médico: “este... este está pidiendo el pase” “puede que termine... babeando”. Se refería a un preso agitado y bastante agresivo, que yo personalmente había tratado. Estuvo en enfermería. Había pasado por tres chabolos (término taleguero para celda) y en los tres había acabado a ostias. No sabían donde ponerlo. Babeando porque cuando ocurren cosas así, a veces el médico lo achaca a trastorno psiquiátrico y le enchufa un “aguacate” (se refieren a un Modecate, un antipsicótico depot – inyectable, de larga duración: varias semanas – que tiene un efecto sedante muy fuerte, seguramente el más fuerte de entre los antipsicóticos de este tipo).

Un muerto por sobredosis. Días antes había estado en la consulta, aquejado de una infección de orina. Esa noche se quejó al funcionario de que no podía dormir (en los módulos, el calor es insoportable. Los presos con peculio – forma en que se le llama a la cuenta bancaria de un interno, por tener unas condiciones especiales y que por narices es del Banco Satan-der, por cierto – compran ventiladores, y a veces lo sobrellevan. En todos los módulos hay aire acondicionado, pero no se pone, ya se sabe, por no contaminar y de paso ahorrarse unas pelillas, así da pa’contratar más funcionarios reinsertores) y dijo que tomaría más medicación (en la cárcel el consumo de ansiolíticos benzodiacepínicos es norma a la entrada – para superar el “trastorno de adaptación”- y a menudo de toda la estancia, por necesidad o no: trankimazín, lexatín, tranxilium, rivotril, valium, sedotime, noctamid, dormicum...). El compañero dice que a las siete de la mañana le escuchó roncar: seguramente, escuchó sus estertores de muerte, agonizando antes de fenecer. Cuando el médico, a eso de las 8 de la mañana, es llamado porque el individuo no se presenta a recuento, el preso está ya rígido, encogido en su catre, ardiendo. El termómetro no es capaz de medir la Tº del cuerpo inerte, lo que significa que seguramente es de 43º o algo superior. Ya van trece este año. Demasiado calor, demasiado calor en el chabolo. Demasiada cárcel.

Allí todos me han tratado bien. Los médicos, los presos y casi todos los funcionarios. Espero imprimir este escrito y podérselo pasar a los internos que he conocido. Me han enseñado mucho, y en algún momento hasta me han hecho dudar de que sufrieran realmente con su condena, por sus bromas, su compadreo y su jovialidad. El ser humano es maravilloso, capaz de adaptarse a situaciones demenciales hasta tal punto, que parece que casi no las está padeciendo. Pero no es verdad. Las padecen. Y sufren, y lloran, y enferman y sienten. Y se muerden los nudillos para no romperse el 5º metacarpiano. Y pierden la vida, como el resto de los encerrados. Se les escapa entre los barrotes. Se queda esperando al otro lado de esa puerta giratoria que yo puedo cruzar... y ellos no. Una jodida puerta. Solo una puerta. Y son disciplinados y sus cabezas se adaptan a esta disciplina mezcla de cuartel e instituto de secundaria para no morir, para no desconectar y acabar mal de la sesera, como tantos otros en este oscuro agujero. Y ocupan su cabeza con cosas fútiles, pasajeras, enfrascados en su trabajo como ordenanzas o en partidas de póker apostando tabaco (todo un privilegio por estar destinados donde están), para no comerse demasiado la olla. Y se afanan en mantener relaciones externas, que bien saben, no podrán durar mucho. O sí. El ser humano es maravilloso. Y seguirán encerrados. Ellos son los que el sistema, la sociedad, califica como presos. Asesinos, homicidas, fraticidas, abusadores, ladrones, estafadores, camellos... Etiquetas que ponen precio a sus vidas, al resto de sus vidas. ¿Delincuentes? Habría mucho que divagar sobre este concepto (que le pregunten a Foucault). Yo solo diré lo que he podido comprobar por mi mismo, como todo lo que he escrito hasta ahora: son personas. Podrían ser mi prima, mi hermano, mi padre, mi tía. Podría ser yo. Podría ser cualquiera de mis colegas de la infancia. Podrían ser el peor de mis enemigos. Ni mejores ni peores que todos: castigados. Atrapados. Enjaulados.

Pero aprenderé a hacer dinamita... por lo pronto, ya me enseñaron la fórmula de la pólvora. Todo se andará (delirios de un joven anarquista).

Veo pasar el tiempo,
Que arranca mi juventud,
Juventud asesinada,
De hormigón es mi ataúd.
Ataúd que va en silencio,
Navegando en el olvido,
Lleva dentro el tormento,
De mis gritos no hay testigos.

Tratado como una bestia,
Pisoteada mi dignidad,
En la celda de castigo,
Me golpea un animal,
Golpes que ya ni siento,
No paro de temblar,
Electrodos rompen mi cuerpo,
Me acabo de orinar.

Funcionario de prisiones,
Llaman hoy al carcelero,
Perro fiel que bien guardas, _Las llaves del infierno,
Infierno de los pobres,
Paraíso de los ricos,
El dinero es lo que cuenta,
Lo que menos el delito.

Vivimos en un sistema,
Al que llaman civilizado,
Que condena sus errores,
En jaulas para humanos.
Y dicen esos demócratas,
De corazón envenenado,
Que condenes el terrorismo,
Por los derechos humanos.

Vemos pasar el tiempo,
Que arranca la juventud,
De millones de presos,
Mañana puedes ser tu.

Vemos pasar el tiempo,
Que arranca la juventud,
Hoy ha muerto otro lamento,
En el silencio de este ataúd.

Funcionario de prisiones,
Llaman hoy al carcelero,
Perro fiel que bien guardas,
Las llaves del infierno,
Infierno de los pobres,
Paraíso de los ricos,
El dinero es lo que cuenta,
Lo que menos el delito.

“Los Gritos Del Silencio II” - Los Muertos De Cristo

P.d.- Quizás el texto debería ir ordenado de otra manera. Lo pongo tal y como me salió.

Contra toda forma de autoridad: Solidaridad, autogestión y acción. Muerte al estado y viva la anarquía. Salud. ¡Abajo los muros de las prisiones!

Un irreverente, en tierras andaluzas, madrugada del 13 de Agosto de 2010.

• • • - Este texto ha sido modificado para su publicación a 18 de agosto de 2010 para garantizar el anonimato del autor. Finalmente pudo imprimirse y facilitarse a aquellos internos a los que se refiere el último párrafo del escrito. A algunos de ellos se les saltaron las lágrimas al leerlo. Está dedicado a ellos, y a todos los que los apoyáis desde fuera -


http://www.grupotortuga.com/La-realidad-de-las-carceles


Un elemento de estos te busca un ruinon de por vida, vaya peligro.

[Murcia] La Plataforma de Afectados por la Hipoteca hace un llamamiento para seguir paralizando desahucios.

ATENCIÓN………..URGENTE………..PÁSALO……..

15 de Marzo subasta en SAN JAVIER….. hay que pararla.

18 de Marzo Desahucio en Molina de Segura…. hay que pararlo.

24 de Marzo Desahucio en las Torres de Cotillas…. hay que pararlo.

APUNTATE A LOS PIQUETES CIUDADANOS

La crisis que la paguen los Bancos.
A la banca y a las multinacionales la rescatan con dinero publico:

¿Quién rescata a la gente?
Plataforma de afectados por hipoteca de la Region de Murcia
tel.635 460 882……………..

[Cartagena] Crónica de la concentración el 8 de marzo: ¡¡Iguales en la Crisis, iguales en la Lucha!!


El Grupo Libertario Los Nadie nos reunimos hoy día 8 de marzo frente al ayuntamiento de Cartagena para denunciar que actualmente la mujer sigue sufriendo más que nunca las desigualdades y prejuicios que ésta sociedad patriarcal produce. Desigualdades laborales, desigualdades culturales, y desigualdades por su condición sexual.
Los actuales mecanismos del sistema capitalista y los dogmas religiosos siguen sumiendo a la mujer en una esclavitud moderna que estrangula al género femenino.

Siguen existiendo prejuicios y desigualdades que ninguna Ley puede solucionar. Tan sólo un cambio radical puede mediante la concienciación social romper los esquemas que oprimen a las mujeres.

Debemos dar un paso y machacar todos esos roles machistas y patriarcales que a lo largo del globo hacen que un género sea sometido y oprimido por el otro.

Ningún sexo puede ser libre sin la total emancipación del otro género.

Por todo ello, nos reafirmamos en la consecución de nuestros objetivos: la asociación y el apoyo mútuo entre toda la clase trabajadora, mujeres y hombres; la lucha contra la discriminación y la desigualdad económica y social. Combatir desde todos los frentes el sexismo, la misoginia y el patriarcado es nuestro fin…




¡Iguales en la crisis! ¡Iguales en la lucha!
Mujeres y hombres libres por un futuro sin opresión.
GRUPO LIBERTARIO LXS NADIE

Carta abierta de Joaquin Garcés al Sr. Ministro de Justicia

Esta carta abierta dirigida al Ministro de Justicia, que describe hechos
probados que son realmente incómodos para el estado, pero de indudable
interés para las personas sometidas a su soberanía - tanto si aceptan ésta
de buen grado como si no - fue enviada para su publicación a los tres
grandes diarios de tirada nacional: ABC, El Pais y El Mundo. Ninguno de
estos tres paladines de la información ha querido publicarla, pese a la
incuestionable veracidad de lo dicho y lo ponderado de su tono, algo que aún
arroja más sombras respecto a algunas actuaciones del estado y que viene a
posicionar a estos medios, una vez más y para el interés de aquellas
personas que conservan su sentido crítico, donde realmente están: siempre al
servicio del poder establecido tanto para propagar su verdad oficial, como
para silenciar aquellos hechos ciertos que son susceptibles de poner en tela
de juicio el discurso público.

Es por ello y para romper éste muro de silencio, que os animo a todas las
personas a reenviar esta carta a donde os parezca oportuno, traducirla,etc.

Muchas gracias a todas.


SEÑOR MINISTRO DE JUSTICIA:

Me dirijo a usted mediante esta carta abierta para poner en su conocimiento
unos hechos que por su extrema gravedad, entiendo que son de sobrada
importancia como para que usted les dedique una parte de su tiempo y
atención. No en vano lo que ponen en cuestión es nada menos que la
viabilidad del fundamento teórico y práctico del estado de derecho.

Lo que vengo a referir es un suceso que se supone que jamás podría ocurrir.
Que antes de llegar a una cosa así, se activarían los controles y sistemas
de garantías del estado para detectarlo y darle solución. Sin embargo esto
no sucedió y como consecuencia de ello, hube de pasar cinco años de mi vida
en las cárceles españolas en una situación que, pasados diez años, ha sido
calificada por órganos judiciales como de prisión indebida.

Las rotundas afirmaciones que hago tienen hoy carácter de evidencia. Son
consideradas hechos ciertos tanto en informes de Instituciones
Penitenciarias que obran en mi poder y en el de mi defensa procesal, como en
las correspondientes resoluciones judiciales que dictó la Audiencia Nacional
entre los años 2008 y 2009. Se llegó a ellas tras un largo periplo judicial
que fue calificado de ³extravagante² por el Iltmº Sr. magistrado juez D.
Javier Gómez Bermudez, quién en última instancia se pronunció al respecto
afirmando, más allá de cualquier duda, que entre el 19 de julio de 1997 y el
12 de marzo de 2003 estuve preso indebidamente. Cinco años de mi vida, por
tanto. Pero al día de hoy, pese al reconocimiento expreso e incuestionable
de que durante tan largo periodo de tiempo estuve privado de libertad
contraviniendo lo dispuesto por jueces y tribunales, seguimos sin tener una
respuesta clara, por parte de las instituciones del estado, con la que se
intenten paliar las consecuencias de éste suceso tan irreversible como
irreparable.

Lo que hace especialmente escandaloso el caso del que estamos hablando, es
que no se trata de uno de esos lamentables episodios en los que una persona
permanece en prisión, por un uso excesivamente riguroso de la prisión
provisional o no, para resultar después absuelta en el acto del juicio. Esto
es algo a lo que por desgracia estamos bastante acostumbrados y habrá quién
diga que es inevitable, por más que otras personas no estemos de acuerdo con
ello. Pero no fue esto lo que sucedió en mi caso. Permanecí en prisión
indebidamente durante cinco años porque encontrándome extinguiendo varias
condenas firmes, no fue anotada en mi expediente penitenciario, tal y como
la Audiencia Provincial de Zaragoza ordenaba a la cárcel de Jaén II que se
hiciera, la resolución judicial que reducía mi condena en doce años.
Fallaron por tanto los mecanismos internos de funcionamiento del estado al
no realizarse desde la DGIP la que es su función principal, es decir: dar
cumplimiento efectivo a los mandatos de jueces y tribunales. Y fallaron de
tal forma que lo que se vino a demostrar, es que el incomprensible error de
un funcionario público en el desempeño de sus funciones puede dar al traste
con todas las garantías jurídicas y procesales del estado de derecho.

Hubieron de transcurrir nada menos que 16 años para que el Auto que reducía
mi condena desde el año 1992 se hiciera efectivo. Y cuando esto se hizo, ya
no se pudo evitar que yo no fuese puesto en libertad en la fecha que
correspondía, y que durante cinco años más permaneciera encarcelado. Pero si
hoy la única posibilidad que nos ofrece el marco jurídico es la de solicitar
una indemnización a la Administración por los daños causados, sin embargo
nos encontramos, entre otras, con la tremenda dificultad de cómo cuantificar
cuanto valen cinco años de la vida de una persona que se ha visto presa sin
razones que lo justifiquen.

Durante aquellos cinco años, además, se me hizo responsable de las
consecuencias que el malestar de una situación que luego se ha demostrado
injusta me causaba. Lo que viene a incrementar la dificultad para evaluar
los daños cuando comprendemos que estas consecuencias se entremezclan con
causas que se difuminan en el secretismo de la administración penitenciaria,
y que son múltiples e interactúan entre sí. Por ejemplo, fue la misma
situación creada la que dio paso a las numerosas sanciones de aislamiento en
celdas de castigo que acumulé durante aquel periodo de tiempo, algo respecto
a lo que hoy nos es imposible establecer una relación de causa efecto que
sea admitida en términos de derecho, sin que desde luego esto diluya las
consecuencias, en los hechos y sobre mi persona, de una situación extrema
como el aislamiento que no resulta nada inocua. Aquella justificada
hostilidad de mi persona hacia la institución que exasperó aquella crispada
relación - ahora ya no hay duda de que lo era - supuso que no se me
permitiese el acceso al trabajo, a la cultura, a las actividades
ocupacionales y deportivas,etc. Dio lugar a las huelgas de hambre con las
que protesté contra un estado de cosas que íntimamente percibía como un
ensañamiento, con todas las repercusiones negativas que estas conllevan. Y
un largo etcétera de inconvenientes que pueden ser asumidos como inherentes
a la situación de preso, pero que dejan de serlo para cualquier criterio
cuando la persona que los padece no debería estar en la cárcel.

Más fácil es objetivar otras cosas, que también sucedieron durante aquel
periodo de tiempo, como que en el año 1998 contrajese una enfermedad
incurable como la hepatitis-C. Aunque otra cuestión es que la prueba que
hemos tenido que solicitar para demostrarlo depende ahora de los oficios de
una institución penitenciaria hacia la que, como usted comprenderá, albergo
fundadas reticencias que no vienen a remitir cuando para facilitarnos otro
documento que también precisábamos - la hoja de cumplimiento que se entrega
a toda persona presa al ser puesta en libertad - tardaron 18 meses en
hacerlo y fueron precisos para ello dos requerimientos judiciales. Además de
lo dicho, del incumplimiento de la resolución judicial mencionada y del más
que severo trato que se me dio, refuerza mi desconfianza ahora el que me
sucedieran cosas tan inusuales como que la administración penitenciaria no
diese cumplimiento deliberadamente a otras resoluciones judiciales que
también me beneficiaban. Algo que siempre sucedió tras un largo itinerario
de recursos judiciales, que siguieron a las constantes desestimaciones de
todo lo que solicité a las juntas de régimen de las cárceles en las que
estuve.

Deliberadamente, reitero. También a modo de ejemplo y para que no queden
dudas de que fue intencionado, le diré a usted que así lo vino a demostrar
el Iltmº Sr. magistrado juez de la Audiencia Provincial de Zaragoza Blasco
Obede, en febrero de 2002, cuando dictó una resolución en la que afirmaba
que se había producido un ³osado incumplimiento, por parte de la
administración penitenciaria, del Auto judicial en el que un año antes se me
había progresado a tercer grado de tratamiento penitenciario². Pero si
entonces, al ser descubierto tan insólito incumplimiento de mandato
judicial, a lo único que se pudo llegar fue a que se rectificaran algunas de
las actuaciones de Instituciones Penitenciarias - y no a que se determinasen
responsabilidades sospecho que hoy no podemos esperar que desde estas se
actúe de manera muy distinta cuando se les requiera para que acrediten
cuando y cómo contraje la hepatitis-C. Al menos así me lo hace pensar que a
partir de entonces no se produjera un cambio en la forma de actuación de la
DGIP respecto a mi persona, pues como se ha demostrado, éste incumplimiento
de mandato judicial coincidía en el tiempo con otro incumplimiento anterior,
que se siguió manteniendo durante años y así hasta que fue descubierto por
mi defensa.

Aún teniendo muy presentes estos obstáculos y la dificultad existente de
cómo establecer cuanto valen cinco años de la vida de una persona, hemos
presentado en modo y forma la pertinente reclamación ante el Ministerio de
Justicia - debidamente documentada con las pruebas pertinentes - al objeto
de que se me indemnice por el tiempo en que estuve indebidamente en prisión.
Y quién la ha presentado, paradojas de la vida, es una persona que llevando
ahora casi dos años en libertad, ha rehecho su vida social y no ha cometido
ningún delito desde entonces. Desde luego sin que la institución
penitenciaria pueda decir al respecto que la reinserción social se deba a
las terapias de aislamiento, algo muy al uso pero tan cuestionable como
cuestionado. O cosa aún más absurda, que la no infracción de la ley se
derive del hecho de haberla incumplido la misma DGIP en mi perjuicio y con
demostrada reiteración.

Las preguntas que ahora mismo nos quedan en el aire, Sr. Ministro, y que yo
le formulo a usted, es qué va a hacer el estado, cómo y cuando, para paliar
unos daños tan tremendos como los causados a mi persona por el
funcionamiento anómalo de la Administración. Si a la luz de lo sucedido se
va tener la consideración de tutelar la reclamación presentada con
particular atención, una deferencia que habría de ser de rigor para con
alguien a quién el ³funcionamiento normal o anormal de los servicios
públicos² le ha causado unos perjuicios tan terribles como los que me ha
ocasionado a mí. O si por el contrario, nos vamos a ver arrastrados a uno de
esos lentos y desesperantes procedimientos en los que la persona siente la
insignificancia de su humanidad frente a algunas actuaciones del estado que,
aún suponiéndose que jamás podrían llegar a ocurrir, en ocasiones como la
aquí dicha nos muestra la experiencia que sí pueden pasar. Y esta capacidad
es lo más grave cuando se hace una valoración de lo sucedido. Porque de una
u otra manera, Sr. Ministro, no estamos hablando sólo de que yo pueda
encauzar el curso de mi vida hacia donde debería de estar en el caso de no
mediar en él una anomalía como la sucedida. Estamos hablando, también, de la
misma credibilidad que el discurso del estado democrático puede ofrecer y de
la imagen que éste estado da a las personas si ante la evidencia de unos
hechos como los descritos, no es capaz de reaccionar con agilidad y eficacia
de una manera que además de conforme a derecho sea digna de ser considerada
humana.

Muy atentamente: Joaquín Garcés Villacampa, titular del D.N.I. XXXXXXXXX-X

Comunicado contra la guerra en Libia



El XI Pleno Peninsular de la Federación Ibérica de Juventudes Anarquistas (FIJA) quiere manifestar su frontal oposición a la intervención militar de fuerzas occidentales en el conflicto social originado en Libia. La actual estrategia de las fuerzas “aliadas” responde a intereses económicos e imperialistas que ya nos es de sobra conocida por los recientes casos acontecidos en Oriente Medio.



Como Organización Anarquista, manifestamos nuestro rechazo a cualquier institución militarista, que busca la imposición de formas de control a través de la fuerza militar. La OTAN o la ONU son organismos imperialistas que buscan camuflarse bajo falsos conceptos de humanitarismo y caridad, pues lo que buscan en realidad es la satisfacción de los intereses económicos y políticos de los grandes imperios que representan.


Los medios de comunicación han mostrado una imagen totalmente condicionada del conflicto en Libia. Primeramente se ha seguido una estrategia de desprestigio del régimen político de Gadafi, cuando se ha estado guardando silencio sobre ello durante décadas. Por otro lado, se ha manipulado la realidad de la revuelta en Libia y se han condicionado los intereses del pueblo libio,asimilándolos a los intereses de la clase política occidental. La prensa ha dicotomizado los conflictos armados, mientras la intervención en Irak fue mostrada como algo negativo, ahora la intervención en Libia se nos presenta como algo positivo y necesario para salvar al pueblo libio de
una dictadura que se ha estado permitiendo durante años. No en vano, la FIJA considera la intervención en Libia como una invasión y una intromisión en el destino político del pueblo libio. Pretendiendo asimilar el proceso de este pueblo al vivido en las transiciones europeas: España, Alemania, Portugal... se quiere convertir a Libia en un mercenario de los intereses occidentales. Su posición estratégica y sus recursos energéticos resultan muy atractivos, del mismo modo que la situación social e histórica de Libia hace que una revuelta social se antoje demasiado peligrosa para los intereses jerarquizantes de las sociedades autoritarias. Occidente quiere terminar la labor que comenzó Italia durante la época colonial y perpetuar las formas jerárquicas del Estado.


Lamentamos el papel que está asumiendo el ejército, sustituyendo a los Comités de barrio, figura que materializa la autoorganización de los pueblos en las revueltas del mundo árabe, y actuando de guías en el camino hacia la perpetuación de las sociedades autoritarias. En este punto juega un papel fundamental, una vez más, la imagen que muestran los medios de comunicación. Extrapolando las manifestaciones de alegría de sectores aislados de la población por la intervención “aliada” como algo generalizado en la sociedad libia, que reniega a cualquier intervención extranjera. La actuación de los Estados español y portugués desenmascara la actuación hipócrita que han asumido ante los recortes sociales que han efectuado. La rentabilidad económica que han esgrimido los gobernantes ibéricos encuentra ahora su justificación en el derroche económico que supone una intervención para desviar la esencia de la revuelta Libia.


La postura de la FIJA es apoyar la revuelta del pueblo libio en la lucha contra toda forma de autoridad. Nos oponemos a la intervención occidental porque no diferenciamos entre formas de poder. Para nosotros el Régimen de Gadafi es tan pernicioso como los regímenes occidentales. La revuelta del pueblo libio sólo puede ser apoyada por el internacionalismo proletario. Otra cosa significa la desviación de la revuelta, al entrometer a fuerzas ajenas a la clase trabajadora en el seno de una lucha contra los elementos que la oprimen.

FEDERACIÓN IBÉRICA DE JUVENTUDES ANARQUISTAS
F.I.J.A.

domingo, 20 de marzo de 2011

[Cartagena] Los estudiantes se manifiestan por tercera vez contra los recortes en educación y sanidad.



El pasado jueves 3 de marzo la Coordinadora de Estudiantes de Cartagena y los Comités en Huelga convocaron en los jardines de Los Juncos una marcha contra los recortes del Partido Popular y del Partido Socialista.
La manifestación transcurrió por Reina Victoria, la Alameda de San Antón y la Avenida Alfonso XIII donde se encuentra la Asamblea Regional.
Los estudiantes corearon en todo momento lemas como ”Ni Pensionazo, ni Tijeretazo”, ”No a Bolonia”, ”Menos recortes, más educación”, ”Somos estudiantes, no terroristas”, ”Que pena me da, la madre de Valcárcel que no pudo abortar” entre otros…
Los manifestantes llegaron hasta las inmediaciones del Parlamento regional donde una compañera se dispuso a leer un manifiesto que los Comités de Estudiantes de los IES que forman Coordinadora de Estudiantes de Cartagena habían redactado.
Los estudiantes invitaron a los presentes a colaborar en la Coordinadora organizando Comités autónomos en los centros, y comunicaron que cada vez están más organizados. Expresaron su indignación hacia diversos colectivos que intentan deslegitimar sus reivindicaciones y avisaron que la lucha que han emprendido por su futuro y sus derechos contra los gobiernos regional y estatal no ha hecho más que empezar.
Así mismo, comunicaron que proseguirán las movilizaciones contra los recortes sociales y en educación.
NI TIJERETAZO.
NI PENSIONAZO.

LA CNT-AIT DE GRANADA SE CONCENTRA A LAS PUERTAS DEL MERCADONA DE HUÉTOR TÁJAR


El pasado sábado 5 de Marzo, coincidiendo con la manifestación celebrada en Illescas (Toledo) contra el acoso, las vejaciones, despidos y agresiones a l@s trabajador@s por parte del imperio Mercadona, un grupo de compañeras y compañeros de la CNT-AIT de Granada nos concentramos a las puertas de la tienda que la cadena de supermercados tiene en la localidad granadina de Huétor Tájar, en la cual existe una sección sindical cenetista.

No decidimos al azar esta localidad para concentrarnos. El motivo han sido los constantes despidos realizados en esta tienda por parte de la coordinadora en los últimos tiempos; trabajadoras despedidas encontrándose de baja, práctica por otro lado habitual en esta empresa, despidos sin previo aviso de un día para otro, etc. Por no hablar de las constantes amenazas de despido con las que esta señora se encarga de intimidar a los trabajadores y trabajadoras. La madre de la última despedida en este supermercado comentó a un compañero, que Mercadona es como una secta, en la que quieren a los trabajador@s alienados y completamente sumisos a las arbitrariedades de, en este caso, la encargada del centro.

La concentración se desarrolló con normalidad y con una buena respuesta por parte de la gente. Como es habitual en todos nuestros actos, también estuvieron presentes dos policías de paisano que no perdían detalle desde su coche, aparcado a las puertas del supermercado. Por lo demás todo bien, hasta que hizo acto de presencia el marido de la encargada, haciendo las veces de matón y amenazándonos con actitud chulesca por dejar bien claro desde el megáfono, que su mujer es una vil acosadora que se dedica a hacerle la vida imposible a los/as trabajadores/as. Por supuesto la presencia de este individuo no nos achantó y seguimos con el acto igual que hasta el momento de su llegada. Cual fue nuestra sorpresa cuando al cabo de un rato llegó la Guardia Civil comunicándonos que habían sido requeridos en el lugar argumentando que estábamos entrando a la tienda para molestar, cosa que no sucedió en ningún momento. Aclarada la situación, seguimos con la concentración sin dejarnos amedrentar por estas cuestiones. Dimos por finalizado el acto a las 14:00 h. aprox.

Decir que nuestro acto suscitó la curiosidad de dos estudiantes del pueblo, los cuales realizan un diario digital independiente llamado HT Digital, en el que han publicado una noticia al respecto.



Salud y anarquía.
Sindicato de Oficios Varios de la CNT-AIT de Granada.